Un día de la madre que valdría la pena celebrar

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Más allá de este día especial, cuando las madres reciben de sus familias tarjetas y flores como símbolo de aprecio, este es el momento preciso para analizar la forma como las sociedades reconocen y premian el trabajo de las madres, y de las mujeres en un sentido más amplio.

A nivel mundial, las mujeres siguen siendo relegadas a un grupo limitado de ocupaciones de bajo nivel, trabajos que no son lo suficientemente valorados y que reflejan el trabajo no remunerado que las mujeres realizan en el hogar (por ejemplo, limpieza, mercado y cuidado de las y los niños).

Cuando las mujeres se convierten en madres, se les ‘penaliza’ aún más: en muchos países, a la hora de pagarles, existe una “multa por maternidad” que refleja las desigualdades de género existentes. Los salarios más bajos y las tasas de empleo más bajas a las que están sujetas las mujeres resultan en la acumulación de enormes brechas de ingresos a lo largo de su vida. Las mujeres tienen menor capacidad de contribuir o cotizar para sus pensiones, que resulta en mayores tasas de pobreza en la edad avanzada. Ante la perspectiva de trabajar más horas y ganar menos, no es de extrañar que haya mujeres que estén optando por quedarse completamente por fuera del mercado de trabajo.

Lo contrario ocurre en países que ofrecen apoyos adecuados para las familias trabajadoras; allí el empleo de las mujeres está aumentando. Las tasa de empleo de las madres en países de la Unión Europea, que gozan de prestaciones más generosas para las familias –incluyendo permisos parentales, servicios de cuidado infantil asequibles y políticas de trabajo flexible– es del 84 por ciento, 21 puntos porcentuales más altos que la de aquellos países con prestaciones menos generosas. Los países con las mejores políticas también tienden a incluir incentivos para que los padres asuman su papel en el cuidado de los niños, desafiando los estereotipos de género que dicen que este trabajo es sólo para las mujeres.

Es posible reducir las brechas de género, tanto en los países ricos como los pobres, con la combinación adecuada de políticas económicas y sociales. La evidencia es abundante y las soluciones son claras: dejar de ‘penalizar’ a las mujeres por tener hijas/os, y empezar a reconocer, apoyar y redistribuir el trabajo no remunerado de cuidado de niñas/os que realizan las mujeres.

Ese sí que sería un Día de la Madre que valdría la pena celebrar.

Fuente: Onu Mujeres

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